Retos y desafíos del mundo laboral tras el Covid-19

Frente a un futuro incierto, en donde muchos trabajadores/as y empresarios/as tendrán que adaptarse, actualizarse y “re-equiparse” para poder volver al mercado laboral, nos preguntamos: ¿Qué lecciones y oportunidades nos aportan los impactos del Covid-19? El COVID-19 traerá cambios no solo para las personas, sino también para las empresas, y estos cambios llevarán aparejados aspectos positivos

 

Opinión: Rosa María Espinosa Sánchez

Técnica de Empleo -MERIDIANOS

 

No podemos obviar que el mercado laboral se está viendo gravemente afectado por la pandemia mundial que estamos viviendo, qué, no solo se ha convertido en una gran amenaza para la salud pública, sino que las alteraciones que está ocasionando a nivel económico y social han puesto en peligro el medio de vida y el bienestar de millones de personas.

Esta gran amenaza a la que nos estamos viendo sometidos, provoca que la sociedad, las organizaciones y el estado tengan que fortalecer su capacidad de adaptabilidad, agilidad y resiliencia. Si ya eran factores importantes antes de la llegada de esta pandemia, ahora se han convertido en indispensables.

Es importante valorar qué habilidades son necesarias para reaccionar ante un momento tan convulso como éste, donde anticiparse ante un futuro incierto no es la solución más adecuada. Se trata más bien de diseñar estrategias que se vayan adaptando a los cambios. En este sentido, tanto adaptabilidad como agilidad serán competencias muy valoradas para comenzar a avanzar hacia esos cambios.

Uno de los principales aspectos que nos estamos encontrando es la elevada tasa de desempleo que se está produciendo. Esta elevada tasa de desempleo, se hace más notable en los contratos temporales. Determinados empleos se verán más afectados que otros, lo que se traducirá en que muchas de las personas desempleadas, tendrán la necesidad de reinventarse, y realizar formación para reconducir su búsqueda de empleo hacia otros sectores.

Se plantean nuevas líneas de formación, que vayan más allá de la mera cualificación de personas en competencias  específicas requeridas  para un puesto de trabajo concreto, ya que se buscaran profesionales que además de aplicar los conocimientos, realicen un buen desempeño del puesto de trabajo.

Se aprecia la necesidad de reforzar sectores como el sanitario, limpieza y cuidados, … sectores en los que el factor humano no puede ser sustituido por máquinas, al igual que se hace evidente la demanda de formadores en competencias digitales y profesionales del sector informático.

Por ello, la formación que se plantea para mejorar la competitividad de las personas que buscan un empleo ha de ir dirigida a reforzar los sectores sanitarios, asistencial, educativo e informático principalmente,  pero también ha de contemplar la formación en competencias digitales y habilidades sociales en todos los sectores.

La digitalización deja de ser una opción para convertirse en una necesidad dentro del  mercado laboral. La digitalización ha favorecido que muchas personas puedan mantener sus puestos de trabajo a través del teletrabajo, que ha venido acompañado a su vez de muchas ventajas traducidas en términos de conciliación, tiempos de desplazamiento e incluso de una  mayor productividad.

Hasta la llegada de esta situación, el teletrabajo era una práctica bastante residual en nuestro país, ya que, según Eurostat, solo un 4,3 % de la población utiliza esta forma de trabajar, frente a porcentajes del 14 % en los Países Bajos y del 13,3 % en Finlandia. El teletrabajo y las relaciones digitales se han desmarcado como dos elementos indispensables ante este nuevo escenario empresarial. Hemos entendido que la productividad tiene más que ver con el talento que con el lugar.

Otra de las herramientas que pone sobre la mesa esta situación es el Networking, es indispensable cambiar la forma en que nos relacionamos profesionalmente, pues nos vemos en la necesidad de trasladar los contactos presenciales, al entorno digital.

El mundo que conocemos, en el que las relaciones personales cara a cara priman, en el que lo habitual es asistir a reuniones y eventos, se disipará, al menos “mientras convivamos con el virus”, por lo que el salto al mundo digital e interactivo es una necesidad si queremos seguir prosperando a través de las relaciones sociales.

Otro de los grandes cambios que se van a producir, pone su foco en las competencias como método de consecución y mantenimiento del empleo. Un modelo de selección basado en Soft Skills o competencias blandas, necesarias en el desempeño de cualquier tipo de trabajo se abre paso en los sistemas de selección de personal y se convierte también en requisito indispensable para mantener el empleo.

Las Soft Skills, facultan a las personas para moverse adecuadamente por su entorno, trabajar bien con otros, adaptarse bien al puesto, en definitiva, hacen profesionales más competentes dentro de la organización. Los expertos valoran cinco soft Skills como las más importantes hoy en día: creatividad, dotes comerciales, colaboración, gestión del tiempo y flexibilidad.

Elaborar una buena marca personal y una buena estrategia para utilizar dicha marca entre las redes profesionales se convertirá en un reto para gran parte de nosotros. Tendremos que definir cuidadosamente que tipo de profesionales queremos ser y hacia qué sectores vamos a dirigir nuestra marca. Para ello es importante conocer que necesitan las empresas y como vamos a ofrecer respuesta a dichas necesidades.

El conocimiento de multitud de canales de búsqueda de empleo, es otra de las herramientas que nos aportarán información sobre los sectores que demandan empleo y como acceder a ellos. Para ello es importante tener en cuenta la figura del orientador/a como personal de apoyo y guía en nuestro proceso de búsqueda de empleo.

Estar actualizados sobre las posibilidades que nos ofrece el mercado laboral se hace imprescindible para no dejar escapar oportunidades.

 

Rosa María Espinosa Sánchez, Pedagoga y experta en intermediación laboral, con amplio bagaje profesional en el ámbito de la orientación sociolaboral y el empleo juvenil

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