Teletrabajo: organizarse en tiempos de crisis

El teletrabajo, una opción de organización del trabajo en tiempos de crisis

Artículo de Opinión: Raul Acevedo Valle (Técnico de empleo de MERIDIANOS)

 

El teletrabajo -o forma de trabajo que transciende al espacio y al tiempo- no es nueva para nadie. Uno de sus orígenes -más formalmente conocidos- lo podemos situar a finales de la década de los 70 cuando los directivos de Hewlett Packard veían que sus desarrolladores -que vivían en San Diego (USA)- perdían casi cuatro horas en la ida y la vuelta a Silicon Valley, además de la fatiga física y mental que ese viaje diario suponía. La solución fue el teletrabajo desde sus hogares, exigiéndoles un tiempo de conexión y un trabajo efectivo en los archivos de red.

Según datos de Eurostat publicados en prensa digital ”El Confidencial”[1]: “mientras en países como Suecia, Islandia o Reino Unido en torno al 25% de trabajadores disfruta de trabajar desde casa habitualmente, en España esta cifra baja hasta el 3%. Curiosamente, un 27% de las empresas españolas asegura que estarían dispuestas a incorporarlo y, aunque crece, lo hace mucho más lentamente de lo que los expertos esperaban”.

¿Pero por qué motivo el teletrabajo sigue siendo un sistema de trabajo poco generalizado en nuestras sociedades occidentales? Existe toda una serie de reticencias, ideas negativas y tópicos al respecto:

  • La falta de los recursos informáticos y técnicos necesarios en casa.
  • El temor a la pérdida de rendimiento.
  • La pérdida de control y vigilancia del personal.
  • La extrema dependencia de la informática puede provocar fallos o averías, y con ello, retrasos deficiencias en el trabajo y problemas de finalización.
  • El miedo a la carga adicional que puede generar, prolongando la jornada laboral.
  • El miedo a la falta de formación técnica suficiente.
  • El aislamiento social que produce.
  • Las intromisiones de amigos y familiares.
  • La resistencia a la nueva organización.
  • La escasa preparación para afrontar los retos de la autonomía.

Sin embargo, son muchas las ventajas del teletrabajo:

  • Ahorro de tiempo en desplazamientos, lo cual supone una mejora de la calidad de vida.
  • Disminución del tráfico y en consecuencia, de la polución.
  • Reducción de costes para el empleado, que puede comer en su casa y ahorrarse el dinero de los transportes.
  • Reducción de costes en infraestructura y gastos para la empresa.
  • Fomento de las nuevas tecnologías y aumento de la competitividad.
  • Flexibilidad para compaginar el trabajo con otras actividades (tareas del hogar, educación de los hijos, etc.).
  • Autonomía y libertad. Posibilidad de ser el propio gestor del trabajo, del tiempo y del espacio.

Está claro que todas las actividades profesionales no son iguales. Existen ocupaciones donde es más fácil teletrabajar, otras en las que sería imposible, y otras en las que sólo se podría en parte de las tareas o áreas de trabajo. El fundamento, la idoneidad y la implantación práctica debería fundamentarse en el análisis de cada ocupación o cada puesto de trabajo.

Según Lubiza Osio (2010)[2], “el teletrabajo, es una opción novedosa que le permite a los países entrar en un nuevo rumbo tecnológico, que invita al progreso y a la preparación de los profesionales en el uso de las TIC, lo cual posibilita el desarrollo de nuevos productos y nuevas economías. Así mismo, genera mejores condiciones de vida y contribuye con el medioambiente; permitiendo a los profesionales conseguir mejores oportunidades laborales, y a las empresas potenciar su plantilla de trabajadores”.

Según Pérez Sánchez, C. y Gálvez Mozo A.M.[3], “gran parte de la literatura existente sobre el teletrabajo destaca como principales ventajas de este tipo de organización laboral una mejor conciliación de la vida laboral, familiar y personal de las personas trabajadoras, un incremento de la flexibilidad, y una reducción de los tiempos de desplazamiento (Mann y Holdsworth, 2003; Montreuil and Lippel, 2003; Tremblay 2002). Además, otros autores ponen el acento en aspectos como el aumento de la productividad de los teletrabajadores (Pérez y Galvez, 2008; DuBrin, 1991; Montreuil and Lippel, 2003), sin olvidar la reducción de costes que supone para la organización en espacio para oficinas, luz, electricidad, calefacción, etc. Por otra parte, también existen interesantes estudios como los de Sandi Mann y Lynn Holdsworth (2003), sobre el impacto psicológico del teletrabajo en la salud física y mental.”

En España, la regulación legal del trabajo a distancia está contenida, principalmente, en el art. 13 del Estatuto de los Trabajadores, siendo el teletrabajo una de las modalidades de trabajo a distancia, concretamente aquel “trabajo a distancia que se desarrolla en el domicilio interviniendo en el mismo las tecnologías de la información y de la comunicación (lo que se conoce como IT)”. El referido art. 13 E.T. presenta una redacción bastante general, vaga y no completamente resuelta en cuanto a la configuración del teletrabajo, motivo por el que, desde un punto de vista práctico, se hace necesaria una mayor concreción o regulación.

En este contexto global de pandemia, nuestra sociedad hace frente a una realidad que exige una nueva manera de organizarnos para no paralizar nuestras actividades y dar continuidad al movimiento de todos los procesos, ciclos y engranajes de nuestros sectores productivos, empresas, negocios y formas de actividad profesionales.

El sacrificio y el esfuerzo de tantos profesionales al servicio de nuestra sociedad no debe quedar en saco roto, la resiliencia nos debe servir para mejorar como especie, mejorar como seres humanos y mejorar como ciudadanos libres, sanos, y solidarios, con capacidad para cuidar nuestro planeta, trabajar y desarrollarnos en el hábitat más apropiado según nuestros talentos, habilidades, anhelos y sueños. Transmitamos un mensaje de esperanza, es compromiso de todos mantener viva nuestra actividad profesional, mediante el teletrabajo (hoy sistema solidario en casa) o usando cuantos medios se precien, será por justicia, será “de nuevo” por supervivencia.

[1] Zuil, María. Periódico digital “El Confidencial”. 26/10/2019

[2] Osio Havriluk, L. (2010). El Teletrabajo: Una opción en la era digital. Observatorio Laboral Revista Venezolana Vol. 3, Nº 5. 2010

[3] Pérez Sánchez, Carmen y Gálvez Mozo Ana María. “Teletrabajo y vida cotidiana, ventajas y dificultades para la conciliación laboral, personal y familiar”. Athenea Digitaal. Núm. 15. 57-79. 2009.

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