Trastornos de conducta en tiempos de confinamiento

Trastornos de conducta en tiempos de confinamiento

 

Opinión: Inmaculada Nieto Ferre

Psicóloga clínica del SIMA de Almería – MERIDIANOS

Valorar si  las desviaciones, con respecto a la norma, de las conductas de niños y adolescentes son constitutivas, o no, de una patología que justifique su derivación a profesionales de la salud mental, siempre ha sido complejo, pues supone establecer cuáles son las conductas esperadas, en un contexto determinado, de un individuo que atraviesa un determinado estadio de su desarrollo, y discriminar qué problemas se deberían a las dificultades de ajuste, que todos los niños tienen, y cuales constituirían una desviación patológica, por problemas emocionales, que precisará de tratamiento para prevenir la aparición de trastornos de salud mental en la vida adulta.

Para conseguir establecer este estándar de normalidad, que nos sirva de referencia estable, nos basamos en criterios de desarrollo. Pero movernos, solamente, en este marco conceptual supondría una estabilidad y homogeneidad contextual que, sabemos no concuerda con la realidad actual cada vez más heterogénea y variable.

La situación actual de aislamiento social al que obliga la alarma sanitaria, por la pandemia del Covid-19, ha supuesto cambios importantes a la hora de establecer una conducta que se ajuste a la norma, ya que la norma ha cambiado de forma súbita.

De este modo un adolescente que permaneciera recluido en su domicilio, sin contacto físico con iguales, antes del confinamiento, se consideraba una conducta desviada, hoy lo es la del adolescente que desafía la obligación de permanecer recluido. Esto nos obliga a valorar las desviaciones de un modo diferente y para ello necesitamos redefinir lo que consideramos una conducta adaptada a la norma, en un contexto de obligado aislamiento social. Y además hacerlo en cada caso, teniendo en cuenta la singularidad de cada sujeto, su momento evolutivo (adolescencia), sus circunstancias psicobiográficas ( experiencias traumáticas, migración etc..), su contexto familiar ( problemas del grupo de apoyo, separación de progenitores, etc…) y las circunstancias socioeconómicas que determinan las limitaciones que le suponen ese confinamiento (necesidades básicas cubiertas, posibilidad de uso de redes sociales y tecnologías, etc…).

También tendremos que determinar si esta desviación conductual, con respecto a la norma, se producía con anterioridad al confinamiento o ha aparecido de forma reactiva al mismo, en cuyo caso estaríamos ante un trastorno adaptativo reactivo al estrés generado por la nueva situación, que precisaría de un apoyo psicológico y psicoeducativo que le ayude a elaborar las pérdidas sufridas por el aislamiento social y a afrontar el estrés generado por el mismo con invenciones propias, y por tanto sostenibles, que le permitan recuperar funcionalidad en todas las áreas y reparar los vínculos afectivos y el lazo social, utilizando todos los recursos a su alcance.

Cuando el déficit funcional, afectivo y relacional, se producía con anterioridad al confinamiento nos podemos encontrar con respuestas muy diversas al mismo que, en ocasiones, nos permiten hacer un diagnóstico diferencial entre un trastorno de conducta o alteraciones comportamentales presentes en un trastorno del desarrollo o de tipo psicótico.

De este modo, encontramos trastornos de tipo autístico que se adaptan bien al confinamiento, que puede convertirse en un contexto de protección, pues evita el contacto con los grupos de riesgo, con los que antes se mimetizaba, dando lugar a las conductas desviadas. Pero también podemos encontrar situaciones de regresión a fases de mayor retraimiento social.

También encontramos estados mentales de alto riesgo (EMAR) de desarrollar una psicosis, que pueden estabilizarse por el efecto de contención de la medida de confinamiento o, por el contrario, producirse una aceleración del proceso psicopatológico si los factores desestabilizadores se encuentran presentes en el contexto de las relaciones familiares.

Una vez realizado el diagnóstico diferencial se debe de orientar el tratamiento más adecuado a cada caso. Se derivará a dispositivos especializados de salud mental los trastornos adaptativos que se prolonguen en el tiempo, los trastornos del desarrollo en los que aparezca sintomatología adaptativa o psicótica y los EMAR detectados y se establecerá un protocolo de coordinación entre los profesionales de Justicia juvenil, Educación, Servicios Sociales y Salud Mental.

En el caso de los trastornos de conducta,  las terapias más efectivas son las que inciden en la relación filioparental, ya sean de orientación dinámica, sistémica o cognitivo-conductual . Los niños o jóvenes afectados por estos trastornos suelen presentar déficit  funcionales en varias áreas, por lo que suelen ser objeto de intervención de profesionales desde distintos dispositivos: sanitarios, educativos, sociales, judiciales. Para que la intervención sea efectiva y bien orientada debe de realizarse según el modelo de trabajo en red, que pone al menor/joven y sus intereses en el centro del Proceso.

En la situación actual, de aislamiento social que afecta tanto a usuarios como a profesionales, el desarrollo de los tratamientos presenta muchas dificultades, al no poder realizarse de forma presencial. Pero es necesario que estos se mantengan adaptándose a las posibilidades de nos ofrece la tecnología: contactos y sesiones individuales y familiares por vía telefónica, sesiones grupales con menores/jóvenes o con las familias, y reuniones entre profesionales, por vía telemática.

Adaptarnos a la nueva realidad es una responsabilidad de los profesionales y una oportunidad de explorar nuevas modalidades de comunicación con nuestros usuarios que, en nuestro caso, está facilitada por el hecho de ser similares a las que ellos suelen utilizar de forma natural.

 

Inmaculada Nieto Ferre, es Psicóloga clínica del Servicio de Integral de Medio Abierto (SIMA) de Almería, gestionado por MERIDIANOS, y colabora en el Programa de Tratamiento Ambulatorio en Salud Mental y Deshabituación de Tóxicos del mismo.

 

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